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Evitación emocional y baja autoestima

La evitación emocional nos baja la autoestima

Cada vez tengo más clara la relación entre una autoestima baja y la evitación emocional. Lo experimento con frecuencia en mi y lo veo en muchas personas de mi entorno. Y así, en nuestro día a día, al escaparnos de sentir determinadas emociones, establecemos una frontera infranqueable con ellas. Las negamos y las alejamos de nosotros. Y así, nos dividimos en dos partes, la parte emocional vivida y la parte emocional oculta sin expresión.

Desde nuestra fragmentación personal nos vivimos incompletos y con esta sensación sutil de que algo no marcha bien y que no somos suficientes. Todos podemos aceptar y vivir algunas emociones, pero huimos despavoridos ante otros sentimientos. El miedo nos aleja y la autoestima se divide entre momentos en que parece que nos queremos y otros momentos en que el odio hacia nosotros mismos se hace más presente.

¿Cómo pueden mis emociones ayudarme a subir mi autoestima?

O expresado de otra manera ¿cómo puedo sentirme completo y querido por mi mismo experimentando plenamente mi vida emocional?

Como os cuento en las partes 4 y 5 de mi Guía práctica de autoestima profunda, es necesario emprender un viaje por nuestra sombra psicológica para reapropiarme de mis aspectos negados, buena parte de ellos emocionales. Y en esto labor es fundamental bajar al cuerpo, viviendo y sosteniendo en él estas emociones.

Es decir, para recuperar mi autoestima, necesito zambullirme en mis emociones reprimidas. Darme cuenta de como me evado de ellas y entrar a vivirlas, tal vez por primera vez en mi vida.

Y aquí mi cuerpo es clave, y por eso siempre insisto en la importancia de los ejercicios de la dinámica 2 de la guía de autoestima.

Aprendiendo de la evitación emocional

Ayer leía el post 5 formas de evitar emociones para ser un “procrastinador emocional” por Maite Finch, que me acabo de dar buenas pistas para escribir este artículo. No es algo nuevo para mi, ya que he vivido esto en mis carnes, acompañado a otros y escrito textos y relatos sobre el escape emocional. Pero a veces falta la claridad mental para organizar las ideas, como ha hecho Maite.

Darnos cuenta de como nos escapamos de las emociones es un paso importante. Comprender nuestras maneras particulares de evadirnos de nuestro sentir es muy revelador. Normalmente necesitamos ayuda externa para verlo y sobre todo para poder superar la inercia emocional y atrevernos a sentir.

Siguiendo a Maite, podemos hablar de 5 estrategias que usamos para no sentir a modo de “Procrastinación emocional“:

1) Evitar situaciones o personas que me activan emociones. Por ejemplo me cuesta ir a determinados encuentros grupales, pues no quiero sentir mi dificultad para relacionarme, mi debilidad de carácter y mi resentimiento oculto.

2) Zafarse de pensamientos o fantasear para no sentirme. Y así, por ejemplo, prefiero pensar en problemas matemáticos, en las noticias de política o en las musarañas místicas, antes de dejar que mis pensamientos me guíen hacia mis auténticos problemas, mis miedos y esta tristeza profunda que tengo desde niño.

3) Vivir en el perfeccionismo y mi zona de confort emocional: Por ejemplo, doy vueltas y vueltas a mis proyectos y nunca los acabo con la excusa de que no son suficientemente buenos, y así me evado de sentir el dolor del fracaso… o la fuerza y responsabilidad del éxito.

4) Anestesiarme y huir del ejercicio que mueve mi emoción en el cuerpo: Y así, por ejemplo, evito toda actividad física que active mi energía vital y con ello se me despierten emociones incómodas como la sensualidad, la rabia, la ansiedad o el estrés.

5) Sustituir estas emociones que no quiero sentir por otras más intensas e incluso de riesgo: Una estrategia diferente a la anterior, en donde por ejemplo uso mi enfado o mi agresividad para alejarme lo antes posible de sentir tristeza, miedo, vulnerabilidad o incluso amor.

Superar la evitación emocional

Una vez reconocidos nuestros estilos principales de huida emocional, podemos dar pequeños pasitos para salir de la evitación. Pequeñas acciones para hacer de vez en cuando. Siempre tomándolo como un ensayo personal e incluso un juego, sin culparnos, ni exigirnos en exceso y sabiendo que el hábito de evitación emocional tiene mucha inercia. Y siguiendo las 5 estrategias anteriores, se me ocurre a modo de sugerencias:

1) Acercarme a estas personas y lugares evitados, y simplemente a observarme y sentirme en lo que me pasa. Solo esto. Dando la bienvenida a todo el dolor y la locura emocional que surge dentro de mi. Sin ocultarme, ni culparme, ni negar lo que me pasa. Y volviendo a casa abrazando con cariño todo mi vulnerable amasijo emocional.

2) También puedo dejar de evitar estos pensamientos que aparecen, y observarlos como niños que me traen un mensaje y activan estas emociones molestas. Y luego permanecer dando voz al pensamiento y a la emoción por debajo, escuchándome y sintiéndome. Es normal que todo resulte raro en mi y muy caótico, ya que estoy en territorios inexplorados. Y por esto me agradezco profundamente el entrar aquí.

3) Y si mi estrategia es de perfeccionismo, puedo probar a hacer una prueba rápida y entregarlo pronto a ver que me produce esto. Sentir lo que me genera y afrontar el fracaso y/o el éxito que pueda aparecer.

4) Aquí puedo probar a bajar más a mi cuerpo, a sentirlo y a activarlo. Usar ejercicios enérgicos (e incluso de descontrol) y luego dinámicas de relajación. Dar la bienvenida a las emociones que surjan. Es normal que aparezcan sentimientos que considero (equivocadamente) negativos o malos en mi, como puede ser una agresividad desconocida, frialdad o obsesión sexual. Me dejo reconocer que esto también soy yo. Me reapropio de estas emociones que una vez reconocidas me devuelven sus aspectos más sanos.

5) También puedo aprender a parar mi emoción evasiva que huye de la emoción más auténtica. Sentir mi pronto enérgico y automático, acogerlo unos instantes y soltarlo para ver lo que siento debajo… ¿qué más siento ahora? Y abrirme a sentir y abrazar lo que surja, en toda la incomodidad y que me produzca.

Autoestima profunda es amar y vivir la emoción negada… y autorrealizarse

Me ha encantado unir en un post dos de mis grandes temas del blog, la gestión de las emociones y el desarrollo de una auténtica autoestima profunda. Y de alguna manera también está presente mi otra gran pasión que es la autorrealización del ser que somos.

––> Sobre evasión emocional te animo a leer mis relatos de “el final del escape, con personajes que tras escaparse continuamente de si mismas, un giro en sus vidas los ayuda a enfrentar sus emociones e iniciar un cambio clave.

––> Sobre autoestima profunda, te animo a leer algunos de mis textos y sobre todo a hacer el taller gratuito de autoestima o a leer la guía práctica.

––> Sobre autorrealización tienes muchos artículos en la etiqueta autorrealización y propósito.

¿Qué te a parecido este viaje emocionante? ¿Reconoces tus estrategias de evitación emocional? Y que conste que todos las tenemos y yo el primero 🙂

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