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Tú no has venido al mundo a sufrir, sino a amar y gozar

Amor y gozo de la existencia compartida

Si observamos con atención dentro de nosotros, descubrimos que el sufrimiento es opcional. Una elección que hacemos constantemente en nuestras mentes. Algo muy distinto al dolor natural de nuestros cuerpos. Ya que lo vivimos como un conflicto interno que añadimos al dolor inevitable de toda existencia.

Por tanto, el sufrimiento es un espejismo. Una forma mental y humana de interpretar y luchar contra la realidad. De hecho, cada persona afirmamos que sufrimos por diferentes causas. Aunque si lo miramos con detenimiento nada externo nos hace sufrir si antes nosotros no le hemos dado ese poder.

El aparente sufrimiento surge de nuestra mente

Todo sufrimiento parte de la creencia de que estamos separados y que por tanto vivimos enfrentados a cosas ajenas a nosotros. Y con esto provocamos en nuestras mentes esta sensación confusa de estar en un peligro constante.

Desde la mente nos parece que sufrimos. Y desde nuestros pensamientos repetitivos esto lo vemos tan cierto que ni se nos ocurre cuestionarlo: «¡Por supuesto que yo sufro! ¡Y más que nadie!»

Así, día tras día repitiéndonos lo mismo, nos convencemos de que la vida es sufrimiento.

Nos cuesta darnos cuenta de como todo drama sufriente es una invención elaborada dentro del teatro de nuestras mentes.

Dolor vs Sufrimiento: «El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional»

ilusiones cognitivas¿Recuerdas esta conocida frase que se atribuye a Buda? «El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional» Esto nos da pie a reflexionar sobre la diferencia entre dolor y sufrimiento.

Sin duda nuestro cuerpo es vulnerable y está sujeto a todo tipo de cambio. Enfermamos, envejecemos y finalmente morimos. Y en este proceso continuo vivimos constantemente momentos de dolor físico y momentos de emociones muy intensas. Son mecanismos biológicos que avisan con sus síntomas de como estamos y permiten al cuerpo cuidarse y autoregularse.

Si siento frío, busco el calor de una chaqueta. Cuando mi cuerpo está cansado tras una actividad intensa me pide descansar. Si siento miedo ante un peligro físico trato de protegerme de él. Ante el dolor, nuestro cuerpo responde para sanar y cuidarse. Son procesos perfectamente naturales.

Por contra, desde nuestras mentes tendemos a resistirnos a lo que estamos viviendo. No queremos aceptar que tenemos frío, que estamos cansados y que estamos sintiendo miedo o tristeza. Nuestra mente sufre. Y el sufrimiento es una resistencia a la realidad.

Dicho así, parece fácil saber la diferencia entre dolor y sufrimiento, pero en la experiencia cotidiana solemos confundirnos mucho. Por ejemplo, y desde mi propia experiencia, muchas veces cuando hablamos de dolor emocional o al dolor sentimental, estamos refiriéndonos en realidad a una forma de sufrimiento mental. Por tanto, superar el dolor emocional pasa por comprender como sufre nuestra mente al apegarse a su patrón de separación.

Me miento sobre mi sufrimiento

Son tantas las historias que te cuentas sobre esto que llamas sufrimiento, que acabas creyendo que has venido al mundo a sufrir. Incluso hay personas y grupos que le dice a otros que su misión en esta vida es sufrir.

Pero ¿donde está tu sufrimiento? Vale, tal vez te duela las rodillas o la perdida de tu familiar… mas… ¿en que lugar ubicas tu sufrimiento?

Ya sé que los telediarios están llenos de dramas, de gente que huye de sus países en guerra, de personas que mueren violentamente, de enfermedades incurables, de sucesos imprevisibles,… y yo sigo preguntándote ¿donde está tu sufrimiento?

Y también te pregunto ¿sientes el amor que acoge toda situación?

Hemos venido al mundo a amarlo

En el fondo de nuestro ser somos puro amor y puro disfrute. Estamos vivos. Sentimos y respiramos. Y la alegría del ser nunca se separa de nosotros.

Puede que nos nuble un espejismo de que estamos sufriendo. Mas el sol de la existencia que intersomos siempre brilla y nos calienta ante cualquier circunstancia.

Podemos elegir entre compadecernos de nuestros “males” o abrazar lo que sucede. Y la capacidad de amar siempre está en nuestras entrañas. Somos de hecho este potencial de amor. Disponible ahora mismo para ser vivido.

Eres amor y eres amado

Como una madre que ama plenamente a todos sus hijos, aunque alguno de ellos pueda sufrir al creer distorsionadamente que él es menos querido que sus hermanos.

Y tu y yo somos madres e hijos. Somos la alegría del ser que se derrama en las formas de gozo humano que expresamos. Y también nos vivimos como resistencia a este amar y ser amados. Así somos 🙂

Hemos venido al mundo a amar, a crear belleza, a disfrutar de nuestra esencia libre y a descubrir la plenitud que somos.

No hemos venido a la existencia a sufrir, aunque suframos por sentirnos alejados. Aunque nos engañemos. Es normal. El miedo y el sufrimiento no son nuestra condición natural, sino la consecuencia de creernos separados y ajenos del amor que somos.

Estás aquí gracias al amor y como expresión del amor. Tu único cometido en esta vida es expresar amor. Y lo puedes hacer de millones de formas diferentes. Y ya estás siendo amor desde el cuidado de otros, tu creación artística, tu pasión por conocerte o tu libertad genuina. Aunque realmente no necesitas hacer nada para ser ya el amor que eres.

«Mi sufrimiento es opcional»

El sufrimiento es opcional y el amor una realidadLa próxima vez que sientas tu conflicto interno, respira y observa tus pensamientos de sufrimiento. No hace falta juzgarlos, solo reconocerlos. Ver como atacan y te atacan. Sentir como generan más y más separación en tu vida.

No los niegues, ni te culpes por ellos. Sufrir es una opción que prácticamente todos los humanos elegimos constantemente de forma automática. Nos cuesta ser conscientes de ello.

Por esto, es fundamental que pongas atención a tu interior. Si pones luz hacia tus mecanismos del sufrir, poco a poco podrás reconocerlos y optar por soltarlos. Y así, poco a poco estos mecanismos automáticos del sufrir irán soltándose de tu existencia.

Recuérdate en esos momentos: «Mi sufrimiento es opcional» «y mi dolor inevitable está aquí y me pide ser atendido»

Amo sentir el dolor que está presente en mi vida aquí y ahora. Y amo este darme cuenta de mis hábitos automáticos de sufrimiento, de los que aprendo tanto.

Tú no está sufriendo, estás sintiendo desde el amor que eres

Duele. Esto duele. Lo sientes. Y no dudas cuando lo sientes con todo tu sentir. Te has permitido entrar en la emoción y en el dolor. Ser uno con ello. Y desde aquí te sientes pleno de amor y de paz.

Duele y estás en paz. Duele y no sufres. Así lo sientes desde tus entrañas.

Duele y te das cuenta de que te estas sintiendo con todo tu corazón. Duele y empatizas con el sentir del otro.

Y agradeces a todo este espejismo de sufrimiento que te mostrara una vía para sentirte y ser uno con el dolor de los demás ¡Gracias!

Créditos de las imágenes: When sun used to play hideandseek… por Eleazar (licencia CC-BY), January Sunset por Marcelo Moltedo (licencia CC-BY-NC-ND) e Ilusiones cognitivas, caras por Jacinta Lluch Valero (Licencia CC-SA).

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4 comentarios en “Tú no has venido al mundo a sufrir, sino a amar y gozar”

  1. Begoña Andrés Pisano

    Estoy encantada de estar entre vosotros.
    Empezando por Mariluz a quien conocí primero y siempre me ayudó con sus magistrales manos a estar mejor físicamente, su sabiduría, honestidad y buen hacer también ayudó a mi mente.
    Ahora con Luna, su preciosa hija por dentro y por fuera, con su no menos magistral y sutil yoga dinámico me está ayudando muchísimo a volver a sentir mi cuerpo y comprender que trabajando y sabiendo como, muyyy importante, puedo aminorar mis males y ser simplemente mas feliz.
    Gracias a ti también Nacho, tu trabajo me parece inmaculado.
    Enhorabuena por este gran equipo que habéis formado!!!

  2. Eunice Rosales

    Me encantó su artículo. Jesús vino al mundo para que tuviéramos vida y vida en abundancia. No nos dio espíritu de cobardía sino de dominio propio. El es amor y nosotros estamos hechos a su imagen y semejanza. Así que tenemos en nuestras entrañas la capacidad de amar.

    1. Muchas gracias Eunice por tu comentario aquí y por compartir mi reflexión experiencial.
      Me encantan también tus palabras. Sin duda que tenemos capacidad de amar y de vivir en abundancia.
      No estamos hechos para bajar la cabeza ni doblegarnos ante las circunstancias. Sino para elevar la mirada, para aprender, para dar y para amar desde nuestra vulnerabilidad humana.
      ¡Gracias!

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