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El maravilloso mundo de los encogidos

Mundo de los encogidos

Durante muchos años he sido un miembro destacado del mundo de los encogidos. Nuestro queridísimo clan de seres humanos que agachamos la cabeza, sacamos chepa, anestesiamos nuestra vitalidad y miramos la realidad desde el miedo.

En el clan de los encogidos, creamos muchas normas y pautas de conducta para controlarlo todo, siempre con la mirada puesta en el suelo, para no caernos. Desde este sobresfuerzo, creemos sentirnos seguros y pensamos a ratos que todo es maravilloso. Unos días estamos en modo optimista y otros se activa el pesimista, pero normalmente vivimos filtrando el mundo desde nuestras cabezas sin realmente atrevernos a vivir.

Esta obsesión por sobrevivir, nos aleja de la abundancia de ser y lo ilimitado de nuestras posibilidades. No estamos abiertos hacia el poder inmenso que poseemos en nuestro interior, sino que nos dejamos dominar por una sensación de carencia que parece que no tiene fin. El miedo bloquea nuestro corazón, nos enquista en la zona de comodidad y no nos permitimos florecer.

¡Ponte derecho!

Una de las cosas que más he odiado desde mi mundo de los encogidos, era que me dijeran eso de ¡Estas caído! Ponte derecho, estira la espalda y quita esa chepa!. Exigencias externas que también las tenía dentro de mi. Desde ahí he luchado mucho, pero con la impotencia de mi condición, quejándome con frecuencia: ¡Como si fuera tan fácil forzarse a ser un autentico hombre hecho y derecho!

Muchas veces lo que pasa en el cuerpo tiene su reflejo en la emoción y en la actitud ante la vida. A veces es más fácil encorvarse, dejarse dominar y no meterse en problemas.

Forzarse a desencogerse es una crueldad que he necesitado practicar a veces para aprender. Nos lleva al extremo contrario, con lucha pero sin amor. Desde ahí, poco a poco, voy aprendiendo a aceptar mi mundo de los encogidos, y a la vez, voy  comprendiendo que también soy parte del maravilloso mundo de los humanos libres.

Un mundo real de humanos

Nuestra realidad es doble. Por un lado tenemos nuestras limitaciones y encogimientos, y es natural que comprendamos que hay aspectos que no podemos cambiarlos. Y por otro estamos en contacto con fortalezas únicas y nuestro inmenso potencial como humanos libres e integrados. Somos las dos cosas, carencia y abundancia. Y desde una lógica paradójica, ni la abundancia niega la carencia, ni la carencia niega nuestra abundancia. ¿Puedes percibir simultáneamente en este instante la riqueza de tu pobreza?

Ya hemos hablado otras veces de la plenitud amorosa que da sentir nuestra vulnerabilidad. Cuando amamos nuestro encogimiento, estamos acogiendo desde nuestra abundancia nuestra carencia. Es como un cerrar el circulo. Un integrar lo transcendente y lo inmanente. Un ser humano y divino a la vez.

El infierno del mundo de los encogidos no viene por nuestra condición limitada, sino por no amar nuestra realidad y luchar contra ella. Y así, en vez de amar, controlamos. Por tanto, en este intento por controlar, negar y huir de nuestro encogimiento, ésta desde la sombra acaba dominándonos. Y es desde esta actitud de escape y enfrentamiento desde donde emerge en nosotros el sufrimiento del sinsentido, la obsesión mental o el malestar emocional.

Recuerdo de sí

En medio de toda actividad encogida, siempre podemos parar unos instantes y recordar quienes somos. Sentirnos vivos y sentir eso que nos hace plenos. Todos hemos sentido momentos de conexión y en pocos segundos podemos volver a ellos, ya que la plenitud y la paz está siempre presente. Nos olvidamos cegados por la carencia, pero este amor que lo llena todo siempre está en nosotros. ¿Recuerdas? Y este recuerdo no es algo solo mental, sino más bien algo integrador que incluye la memoria del cuerpo, nuestras experiencias de apertura y esta intuición que va más allá de lo personal.

El recuerdo de sí es un impulso transcendente y evolucionista que debe ser protegido y nutrido, para que no sea negado por la fuerza contractiva de la supervivencia y el ego egoísta que solo busca protegerse. Es importante comprender que así somos en lo limitado, sin culpas, y a la vez acoger estos limites desde nuestra esencia ilimitada.

Sigamos el dialogo juntos y reconfortemos nuestro anhelo de autenticidad ¿Te sientes parte del mundo de los encogidos? ¿Y el de los humanos libres? ¿Cómo te vives en ellos en el día a día?

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3 comentarios en “El maravilloso mundo de los encogidos”

  1. Ignacio, me ha encantado tu Post.
    Leo (y escribo de vez en cuando) acerca de ir ” derechos”, pensarnos en GRANDE y la gestión del Ego para ser más felices.
    Tú también tocas todos estos puntos pero desde el punto de vista de la ” abundancia” que radica en la libertad de pertenecer al “Maravilloso mundo de los encogidos”, me ha hecho reflexionar…gracias.
    Enhorabuena por el Post!
    Saludos
    Inés

  2. Hola Nacho.

    En efecto, un artículo muy relacionado con el anterior acerca de la “contracción”, aunque en este caso con la interesante referencia a la contracción del cuerpo en su “encogimiento” como consecuencia de los miedos, de esa “obsesión por sobrevivir” que tanta vida nos resta: con la que nos olvidamos de vivir.

    Pero lo bueno de aprender a aceptar los “encogimientos” propios, y que -en definitiva- somos vulnerables, es que empezamos a “conectar” con la “abundancia” que subyace detrás de nuestras “carencias”. En vez de resistirnos o negarnos, nos aceptamos y aprendemos a amar con nuestras encogidas limitaciones. Ese “maravilloso” proceso de “liberación” interior nos lleva de rechazar a abrazar la vida, forma parte de nuestro “día a día” y convierte cualquier “encogimiento” en una bendita oportunidad de “apertura” más allá de lo personal hacia lo interpersonal, en el InterSer…

    ¡Un fuerte abrazo, Nacho!

  3. ¡Muchas gracias Inés y Pablo por vuestros comentarios!
    Me ha encantado leeros y sentir que estamos en similares aprendizajes y similares formas de inspirar a otros la grandeza de lo humano y la abundancia de nuestra vulnerabilidad.
    ¡Me encanta esto de abrazar la vida y convertir los encogimientos cotidianos en oportunidades de apertura de la viviencia del amar interpersonal!
    Qué gusto saber que caminamos juntos y que estamos en la misma aventura colectiva. ¡Más abrazos Inés, Pablo y tantos otros que estamos alineados en procesos similares de apertura hacia todo!

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