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Despierta tu Campo Emocional escondido bajo tus pensamientos dramáticos

El campo emocional en los ojos

«Pienso que estoy sintiendo mis emociones, cuando lo que en realidad estoy experimentando es un escape compulsivo de ellas. Una huida de mi sentir a través de la creación automática de un drama interior de sufrimiento, expresado en infinidad de pensamientos caóticos e interminables. Y esto nada tiene que ver con el autentico campo emocional que vivo por debajo y que con mucha frecuencia queda escondido en mi sombra»

El párrafo anterior es la destilación de mi propia vivencia. Tratare de contarme/contarte algo más sobre todo esto para aprender juntos a vivir de verdad nuestras emociones.

La pelea y el drama pseudo-emocional

Hoy me desperté a las 6:30 de la mañana y mi mente se zambulló rápidamente en un drama repetitivo en el que llevo semanas entrando y saliendo. Los pensamientos eran contra personas y situaciones que no me gustan. Tal vez te suene:

«No debió decirme esto» «Me hizo daño» «No sabe nada de mi y se equivoca» «Estoy cansado de sus tonterías» «El problema es mío por ser tan conformista» «Me exige demasiado» «No confía en mi» «No sé que hacer ante esto»

Y así seguía, uno tras otro, en una secuencia interminable de pensamientos de sufrimiento, intentando resolver con ellos situaciones del pasado, y buscando controlar y protegerme de encuentros en el futuro. Pensamientos que siguen aquí mientras escribo, mostrándose como síntomas de algo por debajo que necesita ser atendido.

Bajo la locura dramática esta el campo emocional

¿Qué siento “detrás” o “debajo” de estos pensamientos obsesivos?

Parando un instante mi pensar, respirando y sintiendo ni cuerpo, noto esta energía intensa alrededor de mi. Es como un campo de enfado, que está aquí, aparte de mis pensamientos. Un espacio de ira y odio que casi puedo tocar y que se refleja en actitudes y tensiones en mi cuerpo, en mi mandíbula, en mis brazos…. Un campo emocional inmenso de energía rabiosa que irradia hacia todos lados (hacia dentro y hacia afuera de mi).

Lo primero que me viene es una sensación de sorpresa. ¿Qué es esto? Hay otra cosa más allá de mi enfado mentaloide. Me abro a esta posibilidad misteriosa y a mi ignorancia sobre mis emociones. Poco sé y por eso me atrapa todo esto. Humildemente, necesito aprender que es esto para sufrir menos. Ignoro tantas cosas y hay tanto que aprender a través de la experiencia.

Permanezco en este campo emocional. Me dejo estar aquí, en lo que siento ahora mismo, evitando en lo posible escapar hacia mi drama mental. Doy la bienvenida a este estado emocional, a esta rabia inmensa que me quema por dentro. Acompaño a su energía sin querer cambiarla. Me resulta confuso estar aquí. Noto muchas resistencias. Ocurren cosas, vienen pensamientos… duele reconocer que estoy enfadado de verdad, que lo siento en mi. Aparece algo… una sensación de culpa por sentir esto. Doy la bienvenida a todo… como puedo. Es duro acoger tanta sombra y miserias personales. Y es necesario hacerlo.

Mi emoción de enfado muta, cambia y otras cosas van apareciendo. Otros campos emocionales. Este dolor de estar atrapado. Este miedo a lo desconocido dentro de mi. Esta sensación de vulnerabilidad y pequeñez.

No sé “que debo sentir”. Miro por la ventana. Un golpe suave de belleza me mueve por dentro. Aquí esta este corazón sensible que acoge todo. Es otro campo infinito dentro y fuera mío. Un campo de amor inmenso. Nada sé de él, pero aquí esta presente, suave, firme, abrazando al pequeño niño vulnerable y miedoso que es en mi.

Ya nadie dirige. La voz mental se calma y es todo más simple. Es un estar acogiendo lo que venga, cada campo emocional, cada dolor, cada pensamiento que emerja… abierto a aprender de mis entrañas.

Asumiendo mi responsabilidad en el campo emocional

Retomo las frases mentales anteriores, y juego a enfocarlas hacia mi:

«No debo hacerme todo esto» «Me hago daño» «No sé nada de mi y me equivoco» «Estoy cansado de mis propias tonterías y escapes» «El problema esta en mi por tanto conformismo conmigo mismo» «Me exijo demasiado» «No confío en mi mismo» «No sé que hacer para cambiarme»

Respiro. Leo una y otra vez las frases. Dejo que cada campo emocional aparezca por si solo. No me creo las frases, las siento solo como estímulos que despiertan mis propias emociones reales.

Cada frase activa en mi diversas sensaciones dolorosas. Trato de escucharlas, de presenciarlas con tranquilidad. Sin pretender nada. Soltando el análisis y la mente en lo posible. Es un dolor terapéutico, sanador, necesario. Un reconocer el daño que me hago a mi mismo, asumiendo mi propia responsabilidad por muchas de las cosas que me pasan. Un sentir mi propia frialdad e ignorancia. Todos mis jueces. Y de este reconocimiento experiencial y de mi dolor nace amor y deseo genuino de estar bien y cuidarme.

Aquí dejo el post, en medio de un proceso abierto de sentirme en cada campo emocional. Me resisto y me escapo, y luego vuelvo hacia dentro. Las palabras ya me sobran. Os mando un abrazo y mis muestras de gratitud por vuestra presencia. ¡Gracias!

Crédito de la imagen: Tristeza de Mari Martinez en Flickr con licencia CC-BY-NC-ND

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4 comentarios en “Despierta tu Campo Emocional escondido bajo tus pensamientos dramáticos”

  1. Gracias por compartir tu estado. Me veo reflejado, y con tus palabras y tu valiente investigación pongo luz a mis propios procesos internos, mis mecanismos de escape, mi creación de dramas internos.
    Hoy en este blog es como si hubiera entrado en un blog de esos que te explican rutas de montaña y excursiones “ah, sí, en esa montaña ya estuve, pero me está explicando un camino que no es el mismo que yo hice, pero me dice que por ahí también se puede pasar… a ver si la próxima vez lo pruebo…”
    Saludos

  2. Hola buenas, me gustaría saber como hago para quitarme esa oscuridad de la cabeza, a veces creo que tengo la mente obstruida y no se que hacer, por lo que he leido, (un articulo interesante) hay que aceptar el estado emocional en el que te encuentras y aceptarla, ¿Hay algún metodo o ejercicios?
    Muchisimas gracias

    1. Muchas gracias por leer el texto Maria José. Así en la distancia sin conocernos no me atrevo a darte a la ligera ningún método o ejercicio. En este blog y en la Revista interSer sugerimos algunas prácticas para que emprendáis vosotros mismos. Toma lo que necesites. Lo que si quiero hacer es mandarte un abrazo muy grande!!

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